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Espectaculares edificios, extravagantes centros comerciales y de ocio, islas artificiales o ciudades en el desierto, y una campaña de marketing encaminada a ofrecer una imagen de estabilidad y seguridad del emirato: el empeño de Dubai por posicionarse como centro turístico y financiero internacional ha chocado con la realidad de la crisis económica, que ha provocado la salida de capital extranjero y la paralización de muchos proyectos. Ahora Dubai, pese a haber obtenido 5.000 millones de dólares de dos bancos de Abu Dhabi, ha solicitado una moratoria de la deuda del holding estatal Dubai World y su división inmobiliaria Nakheel —artífice de la mayoría de los megaproyectos de los últimos años—, lo que ha causado una conmoción en los mercados financieros internacionales, y ha puesto en duda el ambicioso modelo de crecimiento del emirato (véase Arquitectura Viva 111).
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